viernes, 17 de octubre de 2008

La noche de los lápices

Durante la ultima dictadura militar, unos de los hechos más aberrantes aparte de la desaparición de 30.000 personas, entre ellos, niños , adolescentes y adultos fue la Noche de los Lápices. Tuvo lugar el
16 de septiembre de 1976 en La Plata. Se produjo la desaparición, tortura y muerte de diez jóvenes estudiantes, que entre otras cosas luchaban por el boleto estudiantil.
Estos estudiantes como otros tantos, conformaban parte del centro de estudiantes, que en esa época, estaban totalmente prohibidos.
Ellos eran: Daniel Alberto Racero(18 años), María Claudia Falcone (16 años), María Clara Ciocchini(18 años), Francisco López Muntaner(16 años),Claudio de Acha(17 años), Horacio Ungaro(17 años),Pablo Díaz(18 años), Emilce Moler(17 años), Gustavo Calotti(18 años), Patricia Miranda(17 años). Tres de ellos sobrevivieron.
En honor de una de las Victimas, una escuela fue bautizada María Claudia Falcone.
Ellos tanto como nosotros, luchaban por un mundo mejor, una vida mas digna, y sufrían las consecuencias de la corrupción que hay, en cuanto al nivel educativo.


López, Camila 3° 2da.
Colegio, Reconquista.

“La noche de los lápices” mural de César López Claro

viernes, 10 de octubre de 2008

El conflicto del campo: Análisis y lo que vendrá


Por Juan Coccotis Bodo

Parece mentira, pero duró más de 100 días, y aún no termina. La puja que los medios llamaron “Gobierno VS Campo”,”Campo VS Gobierno” sigue en pie. Este conflicto ha dado para todo: desabastecimiento, discursos mediocres, “intelectuales Kretinos”, fascismo y varias perlitas más. Todo esto condimentado con una cobertura periodística en la mayoría de los casos lamentable e infantil, poniendo el conflicto en término de “buenos y malos”.Ambas partes, a mi entender, poseen matices.

Por el lado del campo, es conocido que los pequeños y (algunos) medianos productores no la tienen fácil a la hora de trabajar, ya que mantener la tierra en la era de la soja es más que complicado. Pero también es cierto que la explotación infantil, la evasión, la expulsión de indígenas y varias tragedias más, que seguramente no aparecen en el discurso de Alfredo De Angeli o Luciano Miguens (claro representante del poder sojero y presidente de la sociedad rural), han existido en el campo desde hace tiempo y siguen estando. Dicho esto, es vergonzoso ver como clases sociales que siempre repudiaron los piquetes y demás métodos de protesta, los usan para defender lo que ellos creen “el país”. Por supuesto, las acusaciones como “montoneros”, “gorilas” y “oligarcas”, estuvieron a la orden del día.

La resolución 125


El 11 de mayo de este año, el ministro de economía Martín Lousteau sancionó la resolución 125, estableciendo un nuevo sistema de retenciones móviles que fue lo que desató todo este conflicto. Cuatro entidades agropecuarias (Federación Agraria, Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, y CONINAGRO) pusieron el grito en el cielo y fue el principio de este conflicto, que no escatimó desabastecimiento, acusaciones de golpe de estado, opositores oportunistas, incitaciones a la violencia, patotas K y demás fauna.

A pesar de las modificaciones hechas al proyecto original (que reintegraban un 35% de las retenciones a los productores) y de haber sido aprobado en el congreso, el proyecto fue rechazado en el senado mediante el voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos. Aunque el proyecto no contemplaba del todo la posición de los productores de menores recursos, era mucho mejor que la primera resolución. De aquí en más, la posición de las 4 entidades ha sido un tanto errática, reclamando compensaciones que estaban en el proyecto rechazado en el Senado.

La oposición



Los partidos políticos opositores al kirchnerismo han tenido (en general) el papel de defender al campo hasta las náuseas, diciendo que la culpa de todo la tiene el gobierno: resumiendo, una postura fanática y ciega. Una de las principales portadoras de este discurso ha sido Elisa Carrió, presidenta de la Coalición Cívica, ya no usando argumentos, sino “predicciones” con tufo religioso. Quizá peor es el caso de la CCC (Corriente Clasista y Combativa) o el MST, que se han vuelto incondicionales a la protesta, y si ya antes eran anticuados y mezquinos, ahora con las banderas del Che en Palermo y las cacerolas de teflón está todo dicho.

El Oficialismo



Evitaré el trabajo de analizar cada uno de los discursos y actos organizados por el kirchnerismo en contra del “Golpe de estado” para centrarme en esta última afirmación. Que hay sectores reaccionarios que apoyan al campo, eso lo damos por sentado. No olvidemos que la Sociedad Rural Argentina ha apoyado en el pasado todos los golpes militares habidos y por haber. De ahí a que el campo y sectores afines quieran dar un golpe de estado, hay una diferencia. Con esto no estoy respaldando para nada ni el desabastecimiento ni la portación de armas en rutas (por dar dos ejemplos de la obsecuencia campestre). Además, el oficialismo (y gran parte de la oposición) cajonearon proyectos como el de Claudio Lozano, que permitía crear una comisión de enlace para investigar cerealeras y monopolios sojeros.

Julio Cobos



Repasemos un momento su historial de Julio Cobos: mendocino, afiliado en sus inicios al radicalismo, su primer cargo político lo ocupó en 1994 (Subsecretario de Urbanismo y vivienda de la Ciudad de Mendoza, concretamente) bajo el gobierno del ingeniero Roberto Iglesias. Luego sería gobernador de su provincia, desde fines de 2003 hasta fines de 2007, donde dejaría la gobernación para sumarse al Frente para la Victoria como vicepresidente de Cristina Kirchner, lo que le costó la expulsión de la UCR. El llamado lock-out patronal lo puso en la mira, debido a sus reuniones con Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, entre otros.



La resolución 125 fue aprobada en cámara baja, pero necesitaba el visto bueno del senado. En una reñida votación que duró más de 18 horas (con 36 votos a favor y 36 en contra) de la cual Cobos estuvo casi ausente, salvo al momento del desempate (que le correspondía por ser presidente del Senado).Antes de votar, Cobos dijo lo siguiente:

“Yo sé que me cabe una responsabilidad histórica en esto. Hay quienes desde lo político dicen que tengo que acompañar por la
institucionalidad, por el riesgo que esto implica, mi corazón dice otra cosa y no creo que esto sea el motivo para poner en riesgo el país, la gobernabilidad, la paz social.

Quiero seguir siendo el vicepresidente de todos los argentinos, el compañero de fórmula hasta el 2011 con la actual presidenta de los argentinos. Vuelvo a decir que es uno de los momentos más difíciles de mi vida. No persigo ningún interés. Estoy expresando o tratando de expresar lo que mi convicción, mis sentimientos, empujan la decisión muy difícil seguramente. Yo creo que la presidenta de los argentinos lo va a entender, me va a entender, porque no creo que sirva una ley que no es la solución a este conflicto.

La historia me juzgará, no sé cómo. Pero espero que esto se entienda. Soy un hombre de familia como todos ustedes, con una responsabilidad en este caso. No puedo acompañar y esto no significa que estoy traicionando a nadie. Estoy actuando conforme a mis convicciones. Yo le pido a la presidenta de los argentinos que tiene la oportunidad de enviar un nuevo proyecto que contemple todo lo que se ha dicho, todos los aportes que se han brindado, gente de afuera o aquí mismo. Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo, mi voto es en contra.”

Tras esto, recibió halagos (por parte de los ruralistas y gran parte de la oposición) y críticas (oficialismo y Coalición Cívica). Sorprendió que esta última lo criticara, ya que fue uno de los sectores mas afines al campo durante el conflicto. Cobos (de un modo u otro) aprovechó esto con fines políticos: no faltaron sus apariciones a lo largo y a lp ancho del país, las nuevas reuniones con ruralistas y la ausencia total de perfil bajo u cualquier signo de renuncia a su cargo. Aunque ya planea volver a la UCR y se dice que podría integrar una fórmula con el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner, para el 2011.

Lo que vendrá

Se espera un nuevo paro agropecuario para el 8 y el 9 de octubre, pero tiene que definirlo la Mesa de Enlace. Buzzi ha sido reelecto recientemente en la Federación Agraria Argentina y ha acuñado frases como “Nos vamos a pintar las caras”. De Angeli (el ruralista más mediático y la figura más “dura” del conflicto) cambia sus argumentos de un día para el otro, abandonando a veces su postura extremista para no chocar con los planteos de Buzzi. Y para los que decían que el campo no es un partido político, puede llegar a serlo: el PRO le ha ofrecido a De Angeli y Luciano Miguens cargos de diputado y senador, respectivamente. Buzzi al parecer descartó el ofrecimiento del duhaldismo, pero no hay nada confirmado.

Yo personalmente no caigo en las redes de los dos bandos ni me identifico con ninguno, acá ha salido perjudicada la gente, y no precisamente los que viven en Palermo o Barrio Norte: me refiero específicamente, a casos de hospitales que no pudieron recibir leche debido al desabastecimiento, a la ambulancia que ruralistas no dejaron pasar (tras lo cual la persona que estaba siendo atendida en ella murió a las pocas horas, ya que no pudo llegar al hospital), sin olvidar a los indígenas y peones, los más relegados durante este conflicto, los siempre explotados…estas son las cosas que callan los medios.




Porque claro, es más “ético” defender a Luciano Miguens, que tiene 2.200 hectáreas en Chascomús que a un pibe que labura la tierra desde chico y le pagan migajas…¿no?

Nuestra toma

El recorte en las becas, la falta de viandas, la mala infraestructura de nuestras escuelas y demás situaciones que sufrimos los estudiantes día a día, no son simples problemas si profundizamos solo un poco. Está claro cual es el propósito de todo esto... acabar con la educación pública! Por eso los estudiantes de los colegios “Reconquista”, “Saavedra” y “Rawson” decidimos levantarnos en contra de esta política de vaciamiento.
Aprobado por mayoría, los estudiantes de los tres colegios acordamos realizar una Toma.
Si bien para algunos no era la mejor manera de protestar, se terminaron adhiriendo. De otra manera nuestro grito de protesta no se hubiese escuchado.

En los días de la toma se realizó una Asamblea con delegados de más de cincuenta colegios.
Tras debatir cuales eran las problemáticas que padecía cada uno de ellos y qué se podía hacer al respecto, quedó en claro que las tomas (ocurridas en más de un colegio) no bastaban. Por consiguiente se concensuaron nuevos métodos de protesta.

Junto con los demás estudiantes, como ya se había acordado, marchamos hacia la Legislatura, donde tres delegados por colegio tuvieron la posibilidad de plantearle al Ministro de Educación, Mariano Narodowsky, los graves
problemas que sufre nuestra educación. Debimos esperar tres horas, ya que el ministro no pensaba acudir a la cita.
Llegó justo cuando se enteró que, si no se hacía cargo de la situación, podía sufrir una interpelación.
Pasadas otras tres horas de "dialogo", Narodowsky no nos supo responder ni una sola pregunta, intentando suspender la reunión.
La única respuesta del ministro fue armar listas negras (como en la última dictadura) para alumnos y profesores adheridos a la lucha.

Es lamentable que este señor sea el responsable de nuestra educación...

Además de ir a la Legislatura, también marchamos hacia Plaza de Mayo, en apoyo de los estudiantes universitarios que padecen, al igual que nosotros, las consecuencias de este sistema corrupto.

El 16 de septiembre fuimos al acto por el aniversario de "La Noche de los Lápices", en el que se recordó a los estudiantes secundarios secuestrados y torturados hace treinta y dos años.

Por último, cortamos la Av. 9 de Julio y Corrientes. Y en Zona sur, el puente Alsina, con la participación de más de 700 estudiantes en total.

En toda esta movida logramos recuperar cerca de 16.000 becas recortadas. Sin embargo no nos vamos a conformar.

De esta manera nosotros, los estudiantes, decimos presente… y seguimos en la lucha!



Mauro.


Para La Próxima ¡Más Organización!

En mi opinión la toma del colegio Reconquista, realizada durante las primeras semanas de septiembre, no estuvo muy organizada, por lo tanto no creo que haya funcionado. Entiendo el reclamo y lo apoyo, pero no me pareció que ese sea el método de protesta mejor elegido, ya que, en el edificio funcionan tres colegios, en los turnos mañana, tarde y noche y asisten cientos de alumnos, no todos con el mismo pensamiento.
Al no haberse realizado una asamblea previa fue menos democrático (ya que primero los alumnos del colegio Rawson tomaron el colegio y al día siguiente nos enteramos el resto de los alumnos, después decidieron participar chicos del turno tarde y mañana). Durante los días en que el colegio estuvo tomado, no hubo comunicación y la única forma de informarse sobre lo que estaba pasando era venir a la toma, o sino por medio de un blog.
Me parece que con más organización, esta protesta hubiera funcionado mejor y se hubiesen conseguido más que las 16.000 becas, porque así habrían participado más alumnos, padres y profesores.
Yo creo que se consiguieron más cosas con marchas, y otros tipos de manifestaciones.... Las repercusiones que quedaron tampoco fueron muy positivas en mi opinión. Además de la pérdida de clases, se cancelaron excursiones y salidas, no se realizará la semana de orientación en diciembre debido que se alargó el cierre del ciclo lectivo, entre otras cosas.
Lo que yo rescato, es que después de este hecho, se realizaron más debates entre alumnos y profesores acerca de este tema y nos enteramos que ellos por su parte también reclamaban lo mismo... Creo que aprendimos a respetar mucho más la opinión del otro y, desde ahora reclamar nuestros derechos va a ser mucho más organizado y creo que daría más frutos.
ANA LUCILA

Blancos y Negros de la Toma
El Reconquista pasó por una situación muy tensa en el mes de septiembre: La Toma del Colegio. Vale aclarar que en este edificio funcionan tres colegios distintos “Reconquista”, “Saavedra” y “Rawson”) pero solo la mayoría de los alumnos de los turnos Mañana y Noche estaban a favor de la toma.
Durante los 16 días que duró, sucedieron muchas cosas buenas y malas: Se recuperaron 16.000 becas que el gobierno había retirado, se generaron mejores vínculos entre los alumnos, se fomentó el deseo de hacer cumplir nuestros derechos, se estimuló el debate y la participación entre alumnos, padres y profesores, entre otras cosas.
Pero también, y esto no se puede negar, existe la otra parte: se perdieron días de clase y como consecuencia se prolongó el año lectivo, y se perdió la Semana de Orientación en diciembre. Se realizó un complot generado por medio de un blog, que criticó de una manera muy ofensiva a los estudiantes que participaron de la toma, y se suspendieron las excursiones para los alumnos del colegio.
Desde mi punto de vista, noté que no fue una toma organizada, tal vez por ser la primera experiencia para todos. Siempre creí que para realizar este tipo de acciones, hace falta mucha organización, que cada uno esté bien informado y sepa qué lugar va a ocupar para poder cumplir el objetivo común. Además, considero que los alumnos que se “opusieron” no recibieron la información necesaria, ni tampoco se molestaron en investigar sobre ello.
Estoy muy de acuerdo con el reclamo: todos sabemos que el colegio se encuentra en un estado deplorable y que se hace imposible dar clases así, pero no creo que una toma sea la forma de conseguir lo que necesitamos, porque lo que reclamamos se puede obtener teniendo clases normalmente y asistiendo a marchas.
La toma genera un caos interno entre los mismos alumnos. Están aquellos que solo vienen a estudiar, aquellos que la pasan mejor en el colegio que en sus casas y por lo tanto, encuentran este espacio como un refugio, los que solo vienen a perder el tiempo y “calentar la silla”, o los que asisten obligados por sus padres para cobrar la beca.
Es así que se genera un choque de intereses entre los estudiantes. A algunos no le interesó el reclamo, pero les gustó la idea de tener “una pequeñas vacaciones”. También estaban los alumnos que dedicaron todo su tiempo al colegio y a la lucha.
Como alumna del “Reconquista” propongo que realicemos una Jornada de Reflexión, para concienciarnos desde nosotros mismos y frenar con los destrozos de las estufas, los bancos, las ventanas y las puertas, y así aprender a cuidar nuestro Colegio.
¡No dejemos caer el reclamo y luchemos por los que queremos!
Micaela Martinez