
Por Juan Coccotis Bodo
Parece mentira, pero duró más de 100 días, y aún no termina. La puja que los medios llamaron “Gobierno VS Campo”,”Campo VS Gobierno” sigue en pie. Este conflicto ha dado para todo: desabastecimiento, discursos mediocres, “intelectuales Kretinos”, fascismo y varias perlitas más. Todo esto condimentado con una cobertura periodística en la mayoría de los casos lamentable e infantil, poniendo el conflicto en término de “buenos y malos”.Ambas partes, a mi entender, poseen matices.
Por el lado del campo, es conocido que los pequeños y (algunos) medianos productores no la tienen fácil a la hora de trabajar, ya que mantener la tierra en la era de la soja es más que complicado. Pero también es cierto que la explotación infantil, la evasión, la expulsión de indígenas y varias tragedias más, que seguramente no aparecen en el discurso de Alfredo De Angeli o Luciano Miguens (claro representante del poder sojero y presidente de la sociedad rural), han existido en el campo desde hace tiempo y siguen estando. Dicho esto, es vergonzoso ver como clases sociales que siempre repudiaron los piquetes y demás métodos de protesta, los usan para defender lo que ellos creen “el país”. Por supuesto, las acusaciones como “montoneros”, “gorilas” y “oligarcas”, estuvieron a la orden del día.
La resolución 125
El 11 de mayo de este año, el ministro de economía Martín Lousteau sancionó la resolución 125, estableciendo un nuevo sistema de retenciones móviles que fue lo que desató todo este conflicto. Cuatro entidades agropecuarias (Federación Agraria, Sociedad Rural, Confederaciones Rurales, y CONINAGRO) pusieron el grito en el cielo y fue el principio de este conflicto, que no escatimó desabastecimiento, acusaciones de golpe de estado, opositores oportunistas, incitaciones a la violencia, patotas K y demás fauna.
A pesar de las modificaciones hechas al proyecto original (que reintegraban un 35% de las retenciones a los productores) y de haber sido aprobado en el congreso, el proyecto fue rechazado en el senado mediante el voto no positivo del vicepresidente Julio Cobos. Aunque el proyecto no contemplaba del todo la posición de los productores de menores recursos, era mucho mejor que la primera resolución. De aquí en más, la posición de las 4 entidades ha sido un tanto errática, reclamando compensaciones que estaban en el proyecto rechazado en el Senado.
La oposición
Los partidos políticos opositores al kirchnerismo han tenido (en general) el papel de defender al campo hasta las náuseas, diciendo que la culpa de todo la tiene el gobierno: resumiendo, una postura fanática y ciega. Una de las principales portadoras de este discurso ha sido Elisa Carrió, presidenta de la Coalición Cívica, ya no usando argumentos, sino “predicciones” con tufo religioso. Quizá peor es el caso de la CCC (Corriente Clasista y Combativa) o el MST, que se han vuelto incondicionales a la protesta, y si ya antes eran anticuados y mezquinos, ahora con las banderas del Che en Palermo y las cacerolas de teflón está todo dicho.
El Oficialismo
Evitaré el trabajo de analizar cada uno de los discursos y actos organizados por el kirchnerismo en contra del “Golpe de estado” para centrarme en esta última afirmación. Que hay sectores reaccionarios que apoyan al campo, eso lo damos por sentado. No olvidemos que la Sociedad Rural Argentina ha apoyado en el pasado todos los golpes militares habidos y por haber. De ahí a que el campo y sectores afines quieran dar un golpe de estado, hay una diferencia. Con esto no estoy respaldando para nada ni el desabastecimiento ni la portación de armas en rutas (por dar dos ejemplos de la obsecuencia campestre). Además, el oficialismo (y gran parte de la oposición) cajonearon proyectos como el de Claudio Lozano, que permitía crear una comisión de enlace para investigar cerealeras y monopolios sojeros.
Julio Cobos
Repasemos un momento su historial de Julio Cobos: mendocino, afiliado en sus inicios al radicalismo, su primer cargo político lo ocupó en 1994 (Subsecretario de Urbanismo y vivienda de la Ciudad de Mendoza, concretamente) bajo el gobierno del ingeniero Roberto Iglesias. Luego sería gobernador de su provincia, desde fines de 2003 hasta fines de 2007, donde dejaría la gobernación para sumarse al Frente para la Victoria como vicepresidente de Cristina Kirchner, lo que le costó la expulsión de la UCR. El llamado lock-out patronal lo puso en la mira, debido a sus reuniones con Eduardo Buzzi y Alfredo De Angeli, entre otros.
La resolución 125 fue aprobada en cámara baja, pero necesitaba el visto bueno del senado. En una reñida votación que duró más de 18 horas (con 36 votos a favor y 36 en contra) de la cual Cobos estuvo casi ausente, salvo al momento del desempate (que le correspondía por ser presidente del Senado).Antes de votar, Cobos dijo lo siguiente:
“Yo sé que me cabe una responsabilidad histórica en esto. Hay quienes desde lo político dicen que tengo que acompañar por la
institucionalidad, por el riesgo que esto implica, mi corazón dice otra cosa y no creo que esto sea el motivo para poner en riesgo el país, la gobernabilidad, la paz social.
Quiero seguir siendo el vicepresidente de todos los argentinos, el compañero de fórmula hasta el 2011 con la actual presidenta de los argentinos. Vuelvo a decir que es uno de los momentos más difíciles de mi vida. No persigo ningún interés. Estoy expresando o tratando de expresar lo que mi convicción, mis sentimientos, empujan la decisión muy difícil seguramente. Yo creo que la presidenta de los argentinos lo va a entender, me va a entender, porque no creo que sirva una ley que no es la solución a este conflicto.
La historia me juzgará, no sé cómo. Pero espero que esto se entienda. Soy un hombre de familia como todos ustedes, con una responsabilidad en este caso. No puedo acompañar y esto no significa que estoy traicionando a nadie. Estoy actuando conforme a mis convicciones. Yo le pido a la presidenta de los argentinos que tiene la oportunidad de enviar un nuevo proyecto que contemple todo lo que se ha dicho, todos los aportes que se han brindado, gente de afuera o aquí mismo. Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo, mi voto es en contra.”
Tras esto, recibió halagos (por parte de los ruralistas y gran parte de la oposición) y críticas (oficialismo y Coalición Cívica). Sorprendió que esta última lo criticara, ya que fue uno de los sectores mas afines al campo durante el conflicto. Cobos (de un modo u otro) aprovechó esto con fines políticos: no faltaron sus apariciones a lo largo y a lp ancho del país, las nuevas reuniones con ruralistas y la ausencia total de perfil bajo u cualquier signo de renuncia a su cargo. Aunque ya planea volver a la UCR y se dice que podría integrar una fórmula con el gobernador socialista de Santa Fe, Hermes Binner, para el 2011.
Lo que vendrá
Se espera un nuevo paro agropecuario para el 8 y el 9 de octubre, pero tiene que definirlo la Mesa de Enlace. Buzzi ha sido reelecto recientemente en la Federación Agraria Argentina y ha acuñado frases como “Nos vamos a pintar las caras”. De Angeli (el ruralista más mediático y la figura más “dura” del conflicto) cambia sus argumentos de un día para el otro, abandonando a veces su postura extremista para no chocar con los planteos de Buzzi. Y para los que decían que el campo no es un partido político, puede llegar a serlo: el PRO le ha ofrecido a De Angeli y Luciano Miguens cargos de diputado y senador, respectivamente. Buzzi al parecer descartó el ofrecimiento del duhaldismo, pero no hay nada confirmado.
Yo personalmente no caigo en las redes de los dos bandos ni me identifico con ninguno, acá ha salido perjudicada la gente, y no precisamente los que viven en Palermo o Barrio Norte: me refiero específicamente, a casos de hospitales que no pudieron recibir leche debido al desabastecimiento, a la ambulancia que ruralistas no dejaron pasar (tras lo cual la persona que estaba siendo atendida en ella murió a las pocas horas, ya que no pudo llegar al hospital), sin olvidar a los indígenas y peones, los más relegados durante este conflicto, los siempre explotados…estas son las cosas que callan los medios.
Porque claro, es más “ético” defender a Luciano Miguens, que tiene 2.200 hectáreas en Chascomús que a un pibe que labura la tierra desde chico y le pagan migajas…¿no?